Te lloré hasta el extremo de lo que era posible cuándo creía que era invencible. No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante. Y lo mejor siempre espera adelante!
Y un día después de la tormenta, cuándo menos piensas sale el sol. De tanto sumar pierdes la cuenta porque uno y uno no siempre son dos. Cuándo menos piensas sale el sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario