
Imaginemos un ejercicio: La próxima vez que estes triste, en lugar de evadirte en alguna activividad u ocupación... en lugar de visitar a un amigo o ver una película o encender la radio o el televisor... en lugar de escapar... deja toda actividad, cerrá los ojos y entra a tu tristeza. Mirala sin juzgarla y sin juzgarte, sin condenar ni condenarte. Observala, observate. Mirala como miras una nube de lluvia en un día que querés soleado. Pero no te enojes. Uno puede enojarse solo si se opone a los hechos. La falta de aceptación es la raíz de todas las enfermedades. Por eso la aceptación es la única medicina efectiva.
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